viernes, 4 de septiembre de 2009

Sueño de escarcha


Es tan difícil escribir desde la penumbra . . .

No es sentir que la oscuridad bloquea mis sentidos, impidiendome ver lo que tengo alrededor.

No es ver muros infranqueables que me rodean condenandome a un agujero oscuro y desolado.

Tampoco cegar mi alegría y esperanza, sesgando el mañana que alumbra distante.

Es permitir abrir una puerta semioculta. Un crudo vacío del que brota incesantemente un fragor interno y venturoso que corroe poco a poco desde alegría pasajera hasta ansias de vivir.

Coartado, enclaustrado en mi propio ser. Como un viento oscuro de otoño que siembra desdicha a su paso. Un ferviente clamor encerrado, esperando que algún día se pudra en su misma esencia y germine de sus restos algo más que un vil fuego fatuo.

Es la mano que empuña la guadaña que se asoma dramaticamente, extendiendo sus finos dedos por fuera de mi alma buscando rozar un sueño taciturno para quebrarlo como si de un frágil narciso se tratara. Un impío súcubo buscando huir de su prisión con la que vuelve a estrellarse como si un muro de hielo fuese.

¿Qué tipo de engendro se gesta en mi alma que emponzoña mis ojos cuando logra asomarse?
¿Cómo es que se formó este abyecto vórtice capaz incluso de olvidar una sonrisa?

Conozco mucha gente que cuando cae en un abismo, solo es capaz de contemplar su belleza en lugar de buscar una salida.

Ese no soy yo.

Mi silenciosa cruzada es purgar este vil manifiesto que se ha enraizado en cada organo de mi cuerpo. Hacer caer este invierno que reina triste e imponente hasta el más recondido rincón de mi ser.

Sabiendo que es un mal primigenio, que tras eones de forjarse y moldearse para calzar tan sublimemente en ese triste vacío que queda flotando entre el juicio y la pasión, es tomar un camino ya recorrido.

Despierta lentamente, enarbola tus ya familiares blasones y da un paso más por ese sendero aletargado. Recuerda que por mucha nieve que caiga, ningún invierno dura para siempre.


"La soledad no es más que un viejo diamante opaco y sin brillo que, aunque ya no tiene luz propia, aun sirve para ver tu reflejo y brillar a través de él"

Alazam
The wounded poet

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