Me presento, buen amigo, me presento, fiel lector
Soy un humilde poeta, un sencillo trovador
Las siguientes pocas líneas que os doy yo a leer
Son unas cuantas ideas que en mi mente vi nacer
Ojos que brillan al atardecer
Cristal hecho esferas, al parecer
Ojos de plata, oro y diamantes
Esferas de amor convertidas en carne
Estrellas divinas que causan furor
Que en su misma ausencia invocan dolor
Brillantes zafiros que bailan sin miedo
Contemplo y admiro, los tomo si puedo
Mirada acogedora, intensa y placentera
Mirada que posee, tan fuerte como fiera
Mirada maldecida, odiada y repudiada
Mirada deseada, que siempre ha sido amada
Sobre aquellos dos cristales de mítico esplendor
Se encuentran dos senderos que provocan estupor
Como víboras tendidas frente a mágicas estrellas
Que custodian con recelo ese dúo de doncellas
La boca que se ríe, tan llena de color
Roja como la sangre, también como el amor
Líneas trazadas por manos angelicales
Con tinta exprimida de amores reales
Con el mismo color que refleja el rubí
Esos labios divinos se presentan ante mí
Hermosos como la rosa, dulces como la miel
Pues quienquiera que los vea, siempre les será fiel
Cabello de seda, cabello de oro
En gran cantidad, asemeja un tesoro
Hebras de vida, hebras de plata
Cascada que cae, que cae y que mata
Tomando estas facciones, uniéndolas a un ser
Encuentro a una dama, perfecta al parecer
Liviana como el viento, bella como el clavel
Suave como rosa, dulce como miel
Impregnando en esta hoja mi visión de libertad
Pues os di a conocer a quien busco de verdad
Me despido deseando piedad en el futuro
Para encontrar a la dama que busco sin apuro
Alazam
The wounded poet
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